El telar de cintura no es solo una herramienta: es un patrimonio cultural vivo. Cada patrón (PALLAY) cuenta historias ancestrales y cada color tiene un significado espiritual. Sin embargo, solo el 16% de nuestras tejedoras tiene menos de 30 años.
- La certificación de Comercio Justo garantiza precios más justos y primas para el desarrollo comunitario.
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En PALLAY, la retribución a la tejedora es clara y transparente:
- En prendas como ponchos, chalecos o capas, la tejedora recibe entre el 21% y 23% del precio de venta final en tienda.
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En productos de decoración para el hogar, como cojines, recibe aproximadamente el 30% del precio de venta final.
- Es importante destacar que a las tejedoras se les paga por el telar en bruto, antes de que este sea transformado en prenda o accesorio. No dependen de que el producto final se venda en tienda para recibir su pago: el trabajo artesanal es reconocido y remunerado de forma inmediata.
- Con contratos de largo plazo y pagos justos, los jóvenes podrían ver en el tejido una oportunidad de vida y no solo un oficio del pasado.
- PALLAY ya cumple gran parte de los 10 principios de Comercio Justo: trabajo digno, no al trabajo infantil, empoderamiento femenino, transparencia y respeto por el medio ambiente.
Con la certificación, protegeríamos las técnicas ancestrales, aseguraríamos ingresos dignos y daríamos reconocimiento internacional al conocimiento indígena. El futuro de las tradiciones altoandinas puede estar en nuestras manos.